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Siempre se resalta la importancia de poseer un buen briefing antes de comenzar el desarrollo de una campaña de marketing. Sin embargo, la mayoría de las veces los publicistas no se encuentran con un informe adecuado sobre los objetivos y características del trabajo a realizar, lo que termina derivando en muchas complicaciones. Veamos por qué se da esta situación.
En primer lugar, no existen paradigmas estándar de briefing que permitan caminar por lugares seguros. Ni siquiera en las cátedras pertenecientes a las carreras de marketing más típicas hay contenidos didácticos de suficiente profundidad, por lo que resulta obligatorio establecer modelos propios en base a la experiencia.
Otro factor importante es la poca dedicación que ponen las empresas en la construcción de estos informes. Inclusive muchas veces, en lugar de realizarse un briefing hecho y derecho antes de comenzar con la campaña, termina cerrándose este punto durante la misma consecución de la misma, algo que a todas luces resulta sumamente impreciso y molesto para cualquier profesional.
Finalmente, resulta determinante las falencias en conocimientos básicos sobre el rubro, que derivan en conceptos erróneamente igualados, errores de enfoque, desconocimiento sobre las probabilidades de enfrentar problemas específicos, y un largo etcétera. Sanear estas deudas puede ser la clave que distinga salve a un proyecto del fracaso total y lo guíe hacia el éxito.

Podríamos definir marketing viral como un método de marketing sustentado en el viejo y querido fenómeno del “boca a oreja”, replicado en Internet a través de redes sociales, blogs e incluso mensajes de texto SMS. Su premisa fundamental es convencer al usuario sobre la conveniencia de un producto, para luego instarlo a que lo difunda en su círculo de familia/amigos.
Al igual que en cualquier técnica de marketing, lo primero es tener un propósito claro, desde el cual se desprenderán casi todas las características finales de una campaña. En este caso, algunos de los objetivos pueden ser la conversión de clics en ventas directas/consultas/impresiones a partir del e-mail marketing, tareas de branding o incremento del tráfico hacia una web, entre otras.
Con la meta definida, el próximo paso es identificar una serie de palabras clave que encierren lo que tenemos para ofrecer y aquello con lo que queremos sentirnos identificados. A partir de allí es posible estructurar títulos, descripciones y contenidos de una web/blog o de un post/twitt. Esta coherencia tendrá además un impacto positivo en los resultados SEO.
El próximo paso es generar contenidos relacionados a tus productos en tu web, perfil de Facebook, cuenta en Twitter, Blog, etcétera. La idea es lograr un nivel de calidad que genere interés en el visitante, complemente la oferta de ventas y propicie las visitas recurrentes. Para esto es necesaria una renovación constante, sin perder la originalidad y pensando en el lector más que en la empresa misma.
Cumpliendo estas etapas, ya es posible comenzar a perfilar una estrategia de marketing viral, que luego debe ir proyectándose sobre la web. En próximos artículos hablaremos un poco sobre este tema.

Una buena campaña publicitaria se compone de varios elementos complementarios entre sí. Pero es sabido que uno de ellos puede ser muy influyente para sus características más importantes y darle el cierre indicado a un trabajo. Estamos hablando del slogan, esa frase con la que una marca logra una identidad pública para su producto concentrándose en un mensaje y busca dar resaltar lo más importante de su publicidad.
Hoy les brindamos algunos ejemplos históricos, que en ocasiones han persistido durante años. El primero de ellos, “Just Do It!” (“¡Sólo házlo!”), fue utilizado por Nike desde finales de los años ‘80. Claro mensaje de voluntad y decisión para todos los deportistas que día a día luchan contra la pereza y las dudas. Se ganó automáticamente la simpatía del público.
Otro que hizo historia fue “What happens here, stays here” (“Lo que aquí sucede, aquí se queda”), implementado por la ciudad de Las Vegas para promocionarse turísticamente en el año 2002. La imagen de una mujer sensualmente vestida entrando a una limusina y luego convertida en una profesional de negocios en el aeropuerto, reforzaba el concepto de “zona libre” que la ciudad del juego supo granjearse.
Finalmente, cerraremos con otro que surgió con un fin similar al clásico de Nike: hablamos nada más y nada menos que de “Impossible is nothing” (“Nada es imposible”), el mentado slogan de Adidas. Concebido como una torva frase de aliento para los deportistas, llegó hace muchos años para quedarse y trascender en el tiempo.
Todas estas historias sirven para confirmar que, un buen slogan puede ser la clave del éxito. Piensa bien antes de escribir.

Cuando se trabaja con campañas de AdWords, es absolutamente imprescindible medir la cantidad de clics que reciben nuestros anuncios, ya que estaremos pagando por cada uno de ellos. Obviamente, resulta absolutamente inútil recibir clics de, por ejemplo, países sudamericanos, si nuestro producto se comercializa exclusivamente en España, por lo que nos enfrentaremos a un desafío importante: la orientación geográfica.
Existen recursos que contemplan este problema y permiten limitar la aparición de anuncios a un área geográfica en particular. Sin embargo, éstos no siempre actúan con total eficacia, y podemos acabar en la desagradable situación de pagar clics improductivos. Por eso repasaremos algunos inconvenientes y sus respectivas soluciones, proporcionadas por la asistencia oficial de Google.
Hay cuatro factores clave en esta clase de problemáticas:
- La dirección IP del usuario que efectúa el clic.
- La intención del usuario que efectúa la búsqueda.
- El tamaño del área de orientación definida.
- El tipo de orientación elegida.
Respecto del primer factor, la IP de un usuario es asignada por su ISP, por lo que no siempre se corresponde con su región geográfica. Esto es imposible de controlar, por lo que no existe una solución final, pero Google ha sumado una referencia geográfica bajo el anuncio, advirtiendo al usuario y buscando evitar los clics inútiles.
Yendo al segundo factor, nos encontramos con que, en ocasiones, usuarios que están fuera del área definida efectúan búsquedas relacionadas a la empresa o el servicio, y terminan encontrando nuestros anuncios. En este caso, lo ideal es ajustar las keywords y el texto del anuncio para evitar clics indeseados.
El tercer factor está directamente relacionado con la precisión del área definida, o en otras palabras, lo bien que hayamos orientado la campaña. Para asegurarnos resultados positivos, tenemos como mejor opción la orientación personalizada.
Finalmente, podemos decir que es posible orientar las campañas por país/territorio o por región. Esta elección es fundamental para evitar que un usuario fuera de nuestro país, pero que usa el Google localizado dentro del área definida, pueda encontrar los anuncios.

En primer lugar, es de notable importancia determinar en forma clara el/los objetivo/s de la campaña de email marketing. Puede ser el trazado de una nueva forma de relación entre un potencial cliente y nosotros, la generación de un nuevo segmento comercial, el posicionamiento a nivel imagen pública, la difusión de información sobre uno o varios productos (educación), la generación de tráfico, el aumento de ingresos por publicidad o inclusive el aumento de ventas directas.
Tras esto, vienen dos puntos importantes que son: elegir un “target” (a qué público destinaremos la campaña) y de qué manera se va a suscribir este “target”. En el primer caso, es posible elegir entre potenciales clientes, clientes perdidos e inactivos o actuales clientes. Su suscripción se puede llevar a cabo de distintas maneras: eventos, promociones, permiso verbal o formularios en línea.
Una vez definidos los objetivos, el destinatario y su camino de llegada, resta adaptar los diseños y contenidos a estos factores. Es sabido que en publicidad, una buena imagen lo es casi todo, por lo que será necesario tener una buena proporción entre texto e imágenes (normalmente 60-40) y “alt texts” para todos los archivos.
Finalmente, el toque de cierre de las campañas de email marketing: anti-spam y entrega. Para evitar ser mal catalogados, es necesario proveer una identificación clara en el campo “From:”, incluir direcciones físicas de neustra compañía, un “Subject” que resulte a todas luces transparente, un enlace de desuscripción, links absolutamente funcionales y un diseño adecuado para la visualización en los clientes más populares.
