Pop-ups y publicidad: ¿bloquear o no bloquear? esa es la cuestión

Desde la aparición muchos años atrás de los primeros pop-up (ventanas que, al enrtar a una web, se abren con anuncios automáticamente sin pedir autorización), surgió un debate muy candente respecto de dos facetas inherentes a esta técnica: la ética de utilizarla y su real efectividad al momento de colaborar con el sustento de una web mediante la publicidad.
Al día de hoy es que no se ha logrado llegar a una verdadera conclusión al respecto, ya que en realidad no hay una sensación de solidez alrededor de este sistema como método para implementar la publicidad que debería sostener a una web ni tampoco una opinión homogénea respecto de si es o no inmoral (generalmente con los usuarios del lado del "NO" y el empresario justo en la vereda opuesta).
El paso del tiempo trajo la llegada de herramientas como AdBlock (extensión Firefox) o similares, incluyendo a los mismos browsers que incorporaron sus propios sistemas para bloquear los molestos anuncios. Esto ha provocado en algunas personas una obsesión por quitar ya no los pop-ups, sino todas y cada una de las formas de anuncio que se le presentan en pantalla (carteles flash, banners, anuncios de texto, etc.).
Más allá de que muchos lo vean como una actitud justificable (cuando no, ejemplar), la realidad marca que esos excelentes sitios a los que accede el internauta que se encuentra con publicidad, sostienen su economía y funcionamiento en gran parte gracias a la misma. Por esta razón es que muchas veces, también nos estamos haciendo un favor aceptando estos métodos y dándole la posibilidad a los webmasters & cía. de que sostengan el nivel al que nos tienen acostumbrados.
No se trata de ser mejor o peor persona por tomar una actitud u otra, pero si de tener presente que con nuestras decisiones podemos estar condenando a una fuente de información que muchas veces hemos utilizado sin dar nada a cambio, algo que a la larga termina perjudicando al mismo visitante.

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