La regulación del comercio electrónico

Dentro del escenario comercial que vivimos actualmente, lejos está cualquier empresa de poder conformarse con publicitar a través de uno o dos canales de marketing y/o ventas. Sin embargo, tampoco es cuestión de abrazar con devoción cuanto espacio de publicidad/comercialización se presente ante nuestras narices.
El e-commerce es un canal de ventas muy joven, que desde sus comienzos vivió un desarrollo bastante caótico y hasta hace poco se encontraba desprovisto de muchas regulaciones habituales en otras clases de ventas. Aunque esta característica le daba mucha flexibilidad, provocó una manipulación poco recomendable de las diferentes marcas.
Obviamente, esto no ha pasado desapercibido para las firmas, por lo que la regulación del comercio electrónico empieza a asomar. El fin de estas políticas es evitar, entre otras cosas, que un canal de ventas termine “comiéndose” a otro. Muchas empresas que vieron con buenos ojos el deceso de sus canales offline en favor de los online, terminaron obteniendo malos resultados a largo plazo.
El approaching a un producto continúa siendo muy importante en muchos productos, como es el caso de la ropa por ejemplo, donde el contacto cliente-prenda muchas veces cambia el veredicto de una posible compra. Internet desvía este concepto, no tanto por la lejanía física, sino porque todo es comercializado prácticamente en el mismo marco sin demasiadas distinciones.
La situación está llegando a un límite, veremos como se desenvuelve el sector empresario y cuál termina siendo el impacto sobre el público.

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